Ocurrió el pasado fin de semana en Reino Unido, cuando un hombre que paseaba por la playa de Devon se encontró con algo realmente extraño que no debía de estar ahí: ¿qué era ese extraño elemento que había arrastrado la corriente hasta la orilla? Cuando se acercó, no daba crédito: se trataba de un animal muerto.

Era un animal de más de tres metros de longitud, con la piel blanquecina por culpa de la putrefacción y sin demasiadas características que permitieran, de un solo vistazo, saber a que especie podía pertenecer.
Su rareza y su tamaño pronto dieron lugar a que se generaran todo tipo de especulaciones al respecto.

Richard Walden fue el encargado de fotografiar a esta extraña criatura y, posteriormente, las hizo públicas al subirlas a las redes sociales.
Ahí es precisamente donde pidió ayuda a la gente, preguntando si alguien sabía de qué tipo de animal se trataba y qué es lo que podía hacer allí.

Hasta el momento, no existe una conclusión que ponga a todo el mundo de acuerdo: en algunos casos, se cree que se trata de un animal como un pez remo, una anguila o un calamar; en otros, algunos restos como vísceras de ballena; y, para los amantes de lo extraño, se especula incluso con un animal desconocido.

Hace solo unos meses, hasta las costas de Devon llegó otro extraño animal en estado de descomposición.
En este caso, tras examinarlo pormenorizadamente, consiguieron descubrir que se trataba de una lamprea marina, algo que igualmente extrañó a los expertos, al ser un animal extraño para esas latitudes.

Sea como fuere, se trata de un extraño descubrimiento del que todavía no se sabe qué es.
Todo apunta a que no es más que un animal cuyo proceso de descomposición es tan grande que impide saber a simple vista qué clase de animal es, aunque ya conocido por los expertos.
Pero el susto no hay quien se lo quite a Richard Walden.