Los partidos proeuropeos mantendrán la mayoría en la próxima Eurocámara, reforzados por el auge de liberales y ecologistas, frente al alza de la ultraderecha, que no logra su objetivo de entrar con fuerza en el hemiciclo, según las primeras estimaciones este domingo tras los comicios parlamentarios de la Unión Europea.

El resultado de los partidos euroescépticos, ya sean ultraderechistas o conservadores, era la principal incógnita de estos comicios.
A la espera de Italia, donde se seguía votando este domingo, la principal victoria de este campo vendría de Francia, aunque insuficiente.

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Los grupos euroescépticos de derecha en la Eurocámara obtendrían 171 de los 751 escaños, según estimaciones del Parlamento Europeo, que confirman el fin de la 'gran coalición' en la Unión Europea (UE) entre el Partido Popular Europeo (PPE, derecha) y los sociademócratas.

Ambos partidos, que en virtud de sus sucesivas mayorías se repartían los principales puestos de poder en las instituciones europeas, caen a los 173 y 147 escaños respectivamente, por lo que necesitarán de otras fuerzas proeuropeas para conformar una mayoría.

'Somos el grupo proeuropeo que ganó las elecciones', se apresuró a reivindicar el liberal Guy Verhofstadt.
Su grupo, que incluye al partido del presidente francés Emmanuel Macron, podría ser clave para conformar mayorías proeuropeas, al pasar de 69 a 102 escaños.

Protesta.
Más de 80 estudiantes de diferentes países europeos acamparon esta noche frente a la sede del Parlamento Europeo para pedir por políticas que contemplen el cambio climático (AP)

Con un alza de los 52 a los 71 eurodiputados, los ecologistas, que pasan a ser segunda fuerza en Alemania y tercera en Francia, según los sondeos, también podrían desempeñar ese papel clave.
'Lo que cuenta es el programa', advirtió su jefe de filas en la Eurocámara, Philippe Lamberts.

De la mano de las protestas estudiantiles impulsadas por la activista sueca Greta Thunberg, la lucha contra el cambio climático se impuso de hecho en la recta final de una campaña que ha estado también marcada por los nacionalistas y sus críticas a la política migratoria de la UE.

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Más de 420 millones de europeos estaban llamados a escoger por novena vez a sus eurodiputados desde el jueves, cuando votaron Reino Unido y Países Bajos.
Este domingo, el voto en 21 países cierra los cuatro días de comicios.

De Italia a Hungría, pasando por Francia, los sondeos auguraban un alza de las fuerzas de extrema derecha, nacionalistas o euroescépticas, tras una legislatura marcada por los coletazos de la crisis de la deuda, la migratoria y el Brexit.

'Es muy difícil saber qué pasará en los 28 países.
Pero imagino que algunos partidos marginales serán menos marginales esta noche', había advertido el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, después de votar.

Los primeros datos apuntan a un alza de la participación por encima del 50%, 'la más alta en 20 años', según el portavoz del Parlamento Europeo, Jaume Duch.

Voto.
Antonio Tajani, Presidente del Parlamento europeo actual, emite su sufragio en Fiuggi, Italia (AFP).

Las elecciones registraron en 2014 su peor dato de participación con un 42,6%.
Desde los primeros comicios en 1979, cuando se acercaron a votar un 62%, la afluencia cayó progresivamente y, en 1999, pasó por debajo del umbral del 50%.

'No me gustaría que hubiera nacionalistas en el Parlamento Europeo o al menos que no obtengan la mayoría', aseguró a la AFP Ryszard Dabrowski, un jubilado polaco, en un colegio electoral en Varsovia.

Las miradas están puestas en los llamados 'Seis grandes', los países con más eurodiputados a escoger, como Italia y Francia, donde los partidos nacionalistas la Liga de Matteo Salvini y Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen deberían imponerse.

Con un aumento de 20 escaños, según los sondeos, el partido de Salvini está llamado a convertirse en el principal vencedor de los comicios, aunque las fuerzas euroescépticas no logren superar a los proeuropeas.

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Actualmente, los grupos considerados como euroescépticos de derechas en la Eurocámara cuentan con alrededor el 20% de los 751 escaños y en estas elecciones podrían progresar hasta el 25%, un número insuficiente para bloquear sus trabajos, según las primeras estimaciones.

El resultado de los partidarios del Brexit en el Reino Unido es otra de las principales incógnitas que despejar.

'Además de determinar la composición del próximo Parlamento, los resultados también serán decisivos para configurar el carácter y el perfil futuros de la Unión Europea', subraya Mutjaba Rahman, analista del Eurasia Group.

Las elecciones representan de hecho la primera etapa para escoger a quienes se encargarán de liderar las principales instituciones del bloque el próximo lustro y cuya designación corresponde a los mandatarios europeos en su cumbre de junio.

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La presidencia de la Comisión es la joya de la corona, aunque el tesoro de altos cargos también cuenta con las presidencias del Consejo Europeo, Banco Central Europeo (BCE) y Eurocámara, así como con el liderazgo de la diplomacia de la UE.

De confirmarse las estimaciones, el PPE y los socialdemócratas están abocados a buscar pactos con liberales o ecologistas, por lo que el reparto de altos cargos podría ser más complejo.

Otro de los escollos puede ser la exigencia de la Eurocámara, que debe validar la designación, de que la presidencia de la Comisión la ocupe alguno de los candidatos propuestos por los partidos políticos europeo.

Los mandatarios, que se reunirán el martes en Bruselas para abordar el reparto de altos cargos, prefieren en cambio no atarse las manos y contemplar otros candidatos, lo que podría generar un pulso entre instituciones de la UE.

Fuentes AFP, EFE y Clarín

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original